¿Retorno laboral a la nueva normalidad en México?

Debemos empezar por reflexionar sobre lo que entendemos por “Nueva Normalidad” para tener conocimiento como será el retorno laboral aquí en México.

 
¿Será un restablecimiento de los hábitos y costumbres del pasado? Actuar como si ya hubiera pasado la tormenta, recoger los escombros y continuar igual que antes…
 
¿Se cumplirán los pronósticos apocalípticos, que aseguran que esto será peor que la “Gran Depresión del 29” y habrá un colapso social y económico global?
 
¿O acaso seremos capaces de aprender las lecciones implícitas y elegiremos migrar como género humano hacia una etapa superior?
 
Las preguntas aplican en el nivel planetario, de continentes, naciones, empresas e individuos.
 
En la opción NPN (No pasó Nada), estaremos caminando sobre terreno pantanoso, repitiendo los errores del pasado, abusando, depredando, lastimando no sólo al entorno, sino a nosotros mismos e ignorando que las contradicciones raciales, económicas, sociales, políticas, son simplemente insostenibles y constituyen una bomba con la mecha muy corta, que de una u otra forma nos pasará pronto la factura.
 
La OA (Opción Apocalíptica), no es, como la anterior, una elección; será la consecuencia de la soberbia, la sinrazón y la renuncia a gestionar adecuada y constructivamente el cambio, lo que nos llevaría al precipicio. Sería la resultante de vectores perversos como la victimización, la búsqueda de culpables en lugar de soluciones, el egoísmo, expresado en nacionalismos y visiones miopes, que tan sólo pretendan defender intereses personales o de grupo, 
consecuencia también de la ausencia de humildad que ciega la razón y busca doblegar la realidad.
 
La A (Aprendizaje), será la única alternativa que le dé sentido a la dislocación que estamos enfrentando.
 
Estaremos quizás frente a la oportunidad dorada de hacer un alto en el camino y como empresas, Países u organizaciones cobrar conciencia de todo lo que amerita ser cambiado, y desde ahí construir conscientemente la Nueva Normalidad (NN).
 
Todo esto habrá valido la pena si al abrir la puerta y salir del confinamiento podemos decir ¡¡gracias!!, no sólo por lo que posibilita el futuro, sino por lo que fuimos capaces de entender, soltar, cuestionar, rediseñar, construir, descubrir, perdonar, y soltar.
 
Y entonces como empresa habrá que preguntarnos si:
 
1- Lo que hemos hecho hasta ahora ¿es lo mejor que podíamos haber logrado?
2- ¿En el equipo impera un auténtico espíritu de respeto y colaboración?
3- ¿Todos compartimos los mismos valores y nos sentimos orgullosos de ello?
4- ¿Todo lo que hacemos tiene verdaderamente sentido?
5- ¿Cómo organización, contribuimos clara y contundentemente a la construcción de una mejor sociedad?
6- ¿Toda nuestra gente está comprometida y orgullosa con lo que hacemos?
7- ¿Hay temas que debamos cambiar tanto en fondo como en forma?
8- ¿Habrá algo nuevo a lo que debamos atrevernos?
9- ¿Estamos dispuestos a ser mejores que antes?
 
La noticia es que esto NO se construye sólo; hay que hacernos cargo; hay que encarar la realidad y a nuestra gente, desde una auténtica vulnerabilidad; dejar de lado las corazas y ESCUCHAR profundamente todo lo que cada quién trae en su mochila.
 
Solo entonces podremos decir somos un equipo y vamos a aportar lo mejor de nosotros mismos.
 
Y conceptos como SINERGIA, COMPROMISO, EQUIPO Y ENTUSIASMO  tendrán sentido.

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